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Fractura-luxación de Lisfranc

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Tema: Fracturas 01-May-2019

¿A que se refiere tu médico con una fractura de Lisfranc?

El pie está divido en tres partes: antepié, mediopié y retropié. La articulación de Lisfranc es la que divide el antepie del mediopié, es decir, entre el metatarsianos, las cuñas y el cuboides (articulaciones tarsometatarsianas).

¿Porque es una articulación importante?

A través de esta articulación realizamos la acomodación del pie cuando apoyamos el pie en el suelo, es decir, adaptamos nuestro pie al terreno para no caernos. Tiene una forma de bóveda, donde la localización de la base de la segunda cuña permite que la base del segundo metatarsiano se “encastre” formando un eje.  A través de este eje se produce el movimiento de pronación y supinación del pie con una columna “fija” central, y dos móviles a los lados.  La estabilidad en la articulación de Lisfranc no sólo depende de la estructura ósea, sino también de los ligamentos, siendo el más importante el ligamento de Lisfranc (que une la base de la primera cuña con la base del segundo metatarsiano).

¿Cómo se produce la lesión?

La mayoría por traumatismos o caídas casuales. El mecanismo más frecuente es similar al esguince de tobillo, con un mecanismo de torsión y abducción combinadas. También pueden aparecer tras mecanismos de carga axial asociada a flexión plantar del pie, que es el mecanismo que se produce al saltar y caer de puntillas.

¿Cómo se diagnostica?

Generalmente el paciente acude a urgencias con el dolor en el pie e incapacidad para caminar. En muchas ocasiones esta lesión de confunde con esguinces de tobillo o del pie. La clave para el diagnóstico correcto es sospechar esta lesión cuando aparece dolor selectivo mediopié (principalmente en el espacio entre las bases de los primeros metatarsianos), aunque hay signos muy sugestivos de esta lesión como el característico hematoma plantar.

Ante la sospecha se debe realizar un estudio radiográfico completo del pie, donde se podrá observar la fractura de la base del metatarsiano o la cuña, así como posible luxaciones articulares. En muchas ocasiones se realiza un TAC que nos aporta una información muy valiosa para comprender la fractura y ofrecer un tratamiento óptimo.

Más difícil de diagnosticar es la lesión conocida como Lisfranc sutil, una lesión sólo de los ligamentos, que a pesar de parecer “mejor” por no asociar fracturas, tiene un pronóstico peor. Por este motivo, ante la sospecha clínica recomendamos realizar una radiografía de ambos pies en carga  (bajo anestesia local en el pie doloroso) para poder comparar el espacio de Lisfranc con el otro pie.

¿Cómo se trata?

Algunas lesiones estables se pueden tratar de manera conservadora (con yeso y descarga de pie una semanas), pero la mayoría requieren tratamiento quirúrgico debido a la inestabilidad de la lesión.

El tratamiento quirúrgico consiste en la estabilización con placas o tornillos en diferentes configuraciones, seguido de un periodo prolongado de descarga y rehabilitación.

¿Deja secuelas?

En la mayoría de los casos si. Esta lesión tiene una alta de tasa de complicaciones, siendo la artrosis postraumática la más frecuente. Los resultados clínicos se correlacionan con la reducción anatómica, es decir, la capacidad que tengamos en quirófano de reconstruir la lesión, que es ocasiones no se puede conseguir.

Debido a su difícil diagnóstico, hasta el 20% pueden pasar desapercibidos en la atención en urgencias( ¡1 de cada 5! ) , por lo que es frecuente diagnosticar estas lesiones en la fase de secuelas.

 

 

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